El post sin título

Fue lo primero que se me ocurrió a la hora de nombrar este post. Había ocasiones en que el título era lo último en escribir, otras veces era lo primero que se me venía a la mente pero hoy, hoy es diferente, solo por el hecho de que en la mañana tenía algo en mente para escribir, en la tarde la idea había dando un pequeño giro y ahora en la noche se me olvidó.

Tengo una batalla con migo misma porque mi cerebro esta dividido (obvio, siempre ha estado dividido); a veces cuando se me ocurre algo, en ese mismo instante creo que es una idea genial, que traerá grandes cosas para mi vida si la pongo en práctica no importa los sacrificios y el trabajo que tenga que hacer, simplemente será una bomba llena de éxito. Pienso en la revolución, en el buen sentido de la palabra, que podría generarse a partir de esa minúscula parte de un sueño, un ideal, una meta, un plan, un proyecto.

Hay ocasiones, sin embargo,que a pesar de lo mucho que divague en mi mente con esta idea que desde el principio yo y solo yo apruebo como excelente, algo pasa. De repente me enfrento con la pared totalmente pintada de blanco, una maravilla de pureza,  pero no es eso lo que observo sino el insignificante punto negro que está en la esquina de abajo. Eso si es una verdadera pena pero lo peor de todo es que me saboteo a mi misma. No es bonito.

Hubiera podido escribir acerca de mi experiencia en la cocina y cómo aún no he envenenado a nadie en casa, o Amanda y sus travesuras, o las cosas del gym que tambien me inspiran pero, por alguna razón me bloquié hoy. Supongo que me tomará algún tiempo recuperar la onda.

Tengo muchas cosas a las que enfrentarme para vencer el punto negro y ver la imensidad blanca frente mío. Después de todo, nadie me lo está señalando, yo solita lo ví. Tal vez necesite de alguien que desvie mi horizonte del punto negro hacia la plenitud blanca. Se me ocurre que una señal divina podría sacarme de este laberinto.

A medida que finalizo este post me imagino un título para una próxima ocasión: Mi encanto está de vuelta.

 

 

Un pedacito de cielo

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Esta es Amanda, una mezcla de schnauzer que le regalaron a mi madre hace un par de semanas. Es un encanto y lo que más risa da es su pequeña barba, típica de la raza, aunque no se cúal es la otra raza que lleva en sus genes.

Tiene 3 meses de edad y es una traviesa. En las mañanas es quieta y modesta, en las noches se transforma en un tornado de energía. Estoy tratando de invertir esas dos cosas; es mejor que en la mañana suelte la bestia que lleva adentro y no en la noche cuando todos debemos descansar.

Presentando una noticia

Antes de que me adentre en algo más debo decir que Luca ya no vive en esta casa. Hay algunas fotos de él por ahí, y me parece que agradaron bastante. Desafortunadamente tocó buscarle un nuevo hogar a tan alocado perrito.

Luca tenía un comportamiento muy ansioso, siempre saltaba, iba de una lado para el otro. Para algunos en la casa era una verdadera molestia pero para mi madre y para mi era especial; nos alegraba verlo y nos olvidabamos del estrés a ratos. Tener una mascota es algo relajante, muy relajante.

Mi hermano y mi abuelo no estaban de acuerdo con ese comportamiento así que empezaron a hacerle sentir su mando, y no precisamente de la forma amigable que incluye el diálogo de hombre a hombre; le estaban pegando. Recuerdo un día en que mi hermano le pegó con algo que encontró por ahí y por el desesperado grito que Luca dio, supe que fue un golpe fuerte. Eso me dio mucho pesar pero ellos dos no iban a dejar de hacer eso.

Mi madre tampoco podía permitir que el perro fuera lastimado así que le busco una familia que pudiera adoptarlo y quererlo como se merece, en vez de dejarlo aquí que sufriera por la falta de tolerancia de mi hermano y mi abuelo. De ninguna manera mi madre aceptaría tener un perro maltratado en casa.

No he tenido noticias de Luca desde hace un par de meses pero creo que esta bien. En esa casa donde se encuentra lo han tratado bien, le dan juguetes, lo sacan a pasear y lo quieren mucho. No sé si nos recuerda, ni siquiera nos escribe un correo,ni nos llama, nada de nada. Debe estar bien y depronto hasta tenga familia.

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¿El regreso?

Parece que le tuviera miedo a esto. Ha pasado más de un año desde la última vez que escribí y, a pesar de decírmelo a mi mísma tantas veces, de que iba a volver, no lo hacía. No entiendo aún qué me detenía, qué es esa cosa que me alejaba de mi adorado blog, y depronto no logre comprender pero, lo que sí entiendo es que debo continuar en la blogosfera.

Experimento cierto miedo al escribir, cuando antes lo disfrutaba tanto y fluía suculentamente. Mis dedos ya se han desacostumbrado a mi afanada manera de teclear en el computador porque las ideas corrían a vecolidades inimaginables e inaguantables. Las ideas nunca dejaron de fluir, pero me encontraba dividida ente el querer bloguear y el no poder hacerlo. Creo que se siente bien estar de vuelta.

Creo que todos los días pensaba en el regreso a este mundo de los posts y el blogging pero repito, no sé que es esa cosa natural o sobrenatural o alienígena que me impedía volver. Bloguear es divertido, siempre me gustó, era como una escape para mí, escape total de tantas cosas que pasan en la vida que simplemente necesitan ser canalizadas de alguna manera.

Tengo tantas pero tantas cosas de las que podría escribir que no sé por donde empezar. Se me han ocurrido unas cosas que ni yo misma sé de donde las saco. Supongo que de alguna de mis muchas personalidades.

Bueno, ahora a tomar un respiro y empezar a readaptarme a este mundo online del que hice parte alguna vez, y lo sigo siendo pero desde otra perspectiva.

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