Viejos tiempos en el gym

Estoy  extrañando el gym terriblemente, me hace muchísima pero mucha falta. Ese era uno de los espacios en los que podía relajarme, desestresarme y divertirme al mismo tiempo, sin mencionar  todo el beneficioso y provechoso ejercicio que hacía para manterme en un peso saludable, que en mí se traduce a no estar más flaca que de costumbre.

Ya van más de 5 meses que dejé esta rutina tan sana, y todo por que el bolsillo ahora no me puede respaldar en todas las cosas que quiero. Como siempre, el dinero es el motor que mueve el mundo; sin dinero, no se puede hacer mucho, así que toca pues guardar la calma y esperar hasta que llegue el día en que mi vida de un vuelco de no sé cuantos grados para que todo marche como es debido.

Al principio me dio muy duro dejar de ir al gym porque no podía seguir pagándolo. Obviamente  mi preocupación era perder todo lo que había logrado en tantos años de dedicación, disciplina, esfuerzo, comida, concentración, vitaminas, dolores musculares y demás. Era físico miedo a no poder usar shorts o faldas cortas en caso de que mis piernas volvieran a ser tan flacas como antes de empezar mi entrenamiento, muchos años atrás.

Me horrorizaba la idea de verme literalmente colgando dentro de mi ropa, especialmente los jeans, que son las piezas claves, determinantes a la hora de medir los resultados del ejercicio. Eran ellos los que me decían si había bajado o subido de peso, eran ellos los que me hablaban bien o mal de mis medidas. Hoy en día no me dicen nada, ni bueno ni malo.

De un tiempo para acá dejó de importarme, o más bien dejé de martirizarme con la idea de que no podía ir más al gym. Eso era mejor que estresarme por no poder hacer algo que quería. Deje de preocuparme si las piernas se me ven rídiculas en un short o algo así, tanto que el día de mi cumpleaños me puse un short dramaticamente breve. Me gustó, y creo que no se me veía mal; de hecho, me sentí segura.

A pesar de que he tomado las cosas con calma de un tiempo para acá, ya empiezo a sentir la ausencia de mi rutina diaria de ejercicio en el gym, con las máquinas y las mancuernas, la gente alrededor, aquellos chicos que no alzaban más peso que yo, la chica del trasero exageradamente grande, la música, la impaciencia del entrenador con los nuevos clientes que no aprendían rápido, etc. Aquellos buenos tiempos…espero que pueda revivirlos pronto y con mayor fuerza.

 

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