Hace un par de semanas me compré dos botones de pin bien simpáticos con mensajes alusivos a Dios. A mi no me da verguenza que la gente sepa lo mucho que lo amo y lo adoro, porque es El el verdadero y único dueño de mi vida y de todo lo que me rodea. Los compré para ponerlos en mis blusas cada vez que tenga que salir, y hoy fue un día de esos así que opté por el más llamativo de todos que luce un poco así:
Eso es todo lo que tiene el botón. El dibujo no le hace mucha justicia al botón original pero es lo mejor que pude hacer, yo no tengo esas capacidades artísticas como para pintar algo digno de admiración pero la idea está ahí: esos son los colores y eso es lo que dice mi botón, el cual porto orgullosamente.
En la tarde tuve que hacer una parada en el super mercado para comprar shampoo. No sabía por cual decidirme porque quiero hacer un pequeño cambio a ver como lo recibe mi cabello, que es un poco estirado y no acepta cualquier producto, como si él se mandara solo. Miré varios pero al final me decidí por uno que ya he usado en ocasiones anteriores y me sentó muy bien. La preocupación mía es que compre algo que nunca antes haya usado y mi cabello de inmediato lo rechaze, con lo que pierdo dinero que en estos momentos no tengo como para darme el lujo de botar algo, por eso me decidí por un viejo conocido.
Cuando fui a la caja a pagar, después de mí venía una madre y su hija. Creo que al principio no se dieron cuenta del botón porque yo les estaba dando la espalda, pero luego cuando llegó mi turno de pagar que giré un poco hacía ellas, la niña observó el botón y obviamente leyó lo que tiene. La expresión en su cara era algo confusa para mí. Se sonría de forma extraña y miraba del botón a mi cara y de mi cara otra vez al botón. Se pegaba mas a la madre y creo que le deba pequeños codazos para que ella también viera lo que pasaba. Se me ocurrieron varias cosas como por ejemplo:
1. La niña en realidad pensó que yo estaba loca y por eso el identificador para que la gente tuviera cuidado si me pasaba al lado
2. La niña estaba algo nerviosa porque no entendía que significaba eso
3. A la niña le pareció chistoso que yo mostrara mi amor a Dios de esa manera tan descomplicada
4. La niña pensó que tal vez se trataba de alguna broma, una cámara escondida o algo así.
5. La niña pensó que yo no era de este planeta y que por lo tanto era mejor alejarse
6. La niña no tiene ni idea de quien es Dios
7. La niña tal vez pensó que pertenezco a un grupo extremista de raras y dudosas creencias.
De todas las anteriores, creo que me quedo con la primera: la niña de verdad se lo tomó muy en serio y pensó que yo estaba loca, clínicamente loca. La forma como me miraba me daba algo de risa y hasta pensé en compartarme de alguna forma rara para aturdirla un poco más (que mala soy).
Cuando terminé de pagar y me retiré del lugar no miré para atrás así que no tengo idea que pudo haberle comentado a la mamá, pero de seguro se quedó pensando en lo que vio.

enero 12th, 2012
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oh, i love to wear that buttons too! And maybe your right, the girl actually believed you are out of your mind wearing buttons like that!
But, maybe she just really don’t understand what was written with the button that’s why she smiled at awkward way.:) But that was cool pin buttons you have!:) Showing you’re really proud to tell everybody that you love God, and that’s great!
Hey Saggi, I guess she did think that,lol. Huray for God and hey, I am glad you use them too!
i love God too!
Amen to that Peasblog!