Estoy viva

Finalmente he pasado la prueba del dolor, he sobrevivido a esta aterradora semana de reencuentro con el entrenamiento de gladiador que por lo general tengo. Empecé suave, evidentemente, porque no puedo abusar del cuerpo cuando ha estado inactivo por un año.

Ayer ya podía caminar con mayor naturalidad, con un paso firme y flexible, como siempre lo ha sido. Eso me agradó mucho, lo que no significa que no tenía dolor porque aún estaba algo adolorida pero no estaba tesa. Lo que me reconforta de todo esto es que muy pronto podré ver los resultados que no son muy difíciles de mantener porque yo soy muy disciplinada con el ejercicio, de otra manera solo sería una pérdida total de tiempo, energía y dinero, siendo éste último un poco escaso, pero ahí vamos.

Hoy ya puedo sentarme sin tener que apoyarme en los brazos primero, pensarlo por 3 segundos y luego dejar reposar mi cuerpo en la silla, cama o donde sea que vaya a sentarme. Pude lavar el baño sin complicaciones, bañar a Luca y hacer el aseo en la casa, sin tener ninguna molestia.

La semana que viene va a ser entonces interesante y si voy a poder hacer la rutina completa. También empezaré con las abdominales y eso va a ser otro dolor, por eso no las inicié enseguida, para no hacer de la tortura algo mayor. El dolor por las abdominales es más tolerable y hasta satisfactorio, es una muestra de que los músculos están trabajando y que se está haciendo de la forma correcta. Lo soportaré con valor.

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