


De acuerdo con el exponente de la teoría de las inteligencias múltiples, el psicólogo e investigador Howard Gardner, no existe una persona estúpida sobre la faz de la tierra. Cada individuo destaca en una o más de las estudiadas inteligencias como son la lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturista.
Si crees que ninguna de las categorías mencionadas te funciona, entonces es probable que seas uno de los estúpidos que abundan en este planeta, aunque Howard diga lo contrario. Porque si, en mi experiencia con el contacto humano, parece que existen personas que no le atinan a ninguna. Toca estudiar más a fondo; puedo estar equivocada but, ain´t nobody got time for that.
La estupidez humana no se limita a la falta de conocimiento y capacidades sobre algo, se extiende a la forma como te mueves en el mundo y cómo te comportas con los demás, y contigo mismo. Puede que destaques de manera sobresaliente resolviendo un rompecabezas pero tienes cero cuando se trata de relacionarte con las personas.

Recuerdo cierto día en las oficinas de una compañía nacional aliada con la empresa donde yo trabajaba. Se hizo una reunión importante en horas de la tarde y yo tomaba apuntes en mi computadora portátil, que estaba conectada al tomacorriente. El cable es de los gruesos y el cabezal es grande, no como el de los ventiladores de pedestal sino más grande y fuerte.
Al finalizar, y ya organizando el lugar, los papeles, sacando conclusiones, mini charlas aisladas y posibles pasos a seguir, uno de los miembros del equipo anfitrión agarro el cable de mi portátil a escasos centímetros del cabezal, - donde cualquier persona inteligente lo tomaría - , y se dispuso a halarlo para desconectarlo. Rápidamente reaccioné y le grité con suavidad "no, no no. Así no". El me miró con una sonrisa estúpida y dijo "se degolla" a lo que respondí de forma contundente, "claro".
En serio esta persona iba a halar del cable cuyo cabezal está conectado al tomacorriente de forma segura y con presión, y no es algo que salga suave como si fuera una levantar una hoja por un extremo. Todos sabemos eso, ¡todos! pero este individuo iba a cometer el peor error de ese día simplemente por estúpido. Evidentemente, si lo hubiese dañado, tenía que pagarlo. Eso así no se iba a quedar.
No recuerdo que cargo tenía pero su poca capacidad mental para hacer la extracción correcta de un cabezal de un tomacorriente sólo me dejo pensando en lo estúpido que es, aunque sea brillante en su ocupación laboral lo cual desconozco por completo.
Basto con hacer una simple búsqueda y me topé con un página, Filosofía&Co, que habla breve y contundente acerca del libro Las leyes fundamentales de la estupidez humana, escrito por el historiador italiano Carlo María Cipolla. Tengo que admitir que sonreí al encontrarme con esta información que resuena con mi pensamiento alrededor del tema.
Carlo habla de 5 leyes, y si te das cuenta, como lo muestran en el sitio web mencionado, no es para nada descabellado. Es un análisis concreto y coherente con la realidad circundante de la especie humana actual (Ve a la página a leer las leyes y regresa acá a comentar, si quieres).
Recordé un meme que vi hace tiempo en las redes sociales; "todos tienen el derecho a ser estúpidos pero algunos abusan del privilegio". Es muy real y puntual.
De acuerdo con lo expuesto con Carlo, el estúpido no sabe que es estúpido. Solo quienes resultan víctimas de su estupidez pueden percibirlo y, aunque se les explique, existe la probabilidad de que vuelvan a dar muestras gratis de su falta de brillantez.
La estupidez parece un virus, y hoy día gracias al auge de las redes sociales y la libertad de expresión, somos testigos de cómo se esparce por el mundo sin pedir permiso, sin control ni medida.
De acuerdo con la Real Academia Española (¡Olé!), la inteligencia es la capacidad mental para entender, comprender, resolver problemas, planificar, aprender y adaptarse. De ninguna manera quiere decir saberlo todo sino saber qué hacer con lo que se sabe, poder tomar decisiones y acciones de forma acertada. En ese sentido, todos somos inteligentes en algo y estúpidos para otras cosas.
Al principio de este post escribí que la estupidez humana abunda en este planeta, y que según Howard Gardner nadie es estúpido. Si vamos más al detalle, a la minucia, todos podemos hacer estupideces, pero hay matices.
Si, las personas que se consideran tradicionalmente inteligentes porque dominan varias áreas de conocimiento también pueden cometer estupideces. Nadie es infalible. Somos humanos y no tenemos todo bajo control.
Por otro lado, hay quienes son estúpidos por partida doble: por ignorancia y por prepotencia. Una cosa es no conocer del tema e intentarlo, otra cosa es no saber nada al respecto y actuar como si supiera todo de todo. He ahí la diferencia.
Cualquiera que sea el caso, es importante advertir que la inteligencia y la estupidez son dos lados de la misma moneda, o así parece. Más vale ser inteligente que estúpido; con la primera ganamos, nos reconocemos coherentes, empáticos, agradables y respetados. Con lo segundo perdemos, no hay simpatía ni agrado, y el respeto hace mutis por el foro.
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